Navidad, caridad y pollos…
Vicente D. Yanes, L.C.

Fuente: http://www.buenas-noticias.org/

¿Qué relación tienen estas tres palabras: Navidad, caridad y pollos? Muy fácil: Navidad es la fiesta de la caridad infinita que Dios nos tiene, amor sin límites que le llevó a hacerse hombre por nosotros –y si hay alguno que sea un poco observador también se habrá dado cuenta de que ambas tienen siete letras y concuerdan en cinco-. ¿Y los pollos? Los pollos son una de las muchas expresiones de la caridad –el amor desinteresado a nuestro prójimo- que podemos ofrecer a los demás en esta Navidad.

La idea de los pollos le vino a Luis Alonso González García, mejor conocido como «El Core», hace tres años. Él mismo lo cuenta:

«“Operación Pollo” comenzó en Morelia. Una mañana de invierno del 2004, ya muy cerca de la Navidad, en el crucero de Avenida Camelinas con Calzada Juárez se me acercó un amigo limpia-parabrisas y me dijo: “¿Me puedes regalar dos piernas de pavo? Porque he escuchado que es muy bueno y nunca lo he probado”. En ese momento me sentí muy mal y sin perder tiempo me fui a comprar lo que me había pedido. Por la tarde de ese día, regresé al crucero y ahí estaba mi amigo, le di sus piernas de pavo y en ese momento se soltó a llorar de alegría porque por fin iba a comer pavo. Me dio las gracias junto con un fuerte abrazo. Yo pensé que si hice feliz a una persona dándole unas patas de pavo podría hacer feliz a mucha gente, y me llegó el chispazo de crear un apostolado que muy pronto llamé “Operación Pollo”».

El cambio no fue sólo de un ave por otra, sino que se propuso no ponerse límites y llevar esa felicidad a muchos hogares más. Ese mismo año, «El Core» repartió unos cuantos pollos más cerca de la Navidad.

Pero al año siguiente (Navidad de 2005), con sus amigos de Soñar Despierto y con la ayuda de «Pollos Costeño», y «Pollos La Granja» prepararon 180 paquetes, que repartieron con alegría y un mensaje navideño por las calles de Morelia. Ese año, también mejoró la provisión de los paquetes, que desde entonces acompañan el pollo con arroz, tortillas, salsa y refresco.

Un año más tarde, consiguieron más patrocinadores, cerca de 90 voluntarios y ampliaron el radio de acción a algunas comunidades cercanas a Morelia, así como asilos y casas hogares… elevando el número de paquetes a 1320, sin disminuir en nada el sentido por el cual lo hacen: por Dios y por sus hermanos.

¿Y qué hay de este año? Sólo en Morelia repartirán 2500 paquetes y además llevarán «Operación Pollo» a Chiapas y al DF y regalarán 500 paquetes en cada ciudad.

Lo más admirable de este hecho es que los jóvenes que participan en esta actividad no se limitan a distribuir comida sin más, llevan también un mensaje de amor y de esperanza a quienes más lo necesitan. Al mismo tiempo, los voluntarios se benefician con la labor, pues toman consciencia del sentido de la Navidad y de la solidaridad con los más desfavorecidos.

La historia de “El Core”, sus amigos y los pollos nos deja una lección muy clara y sencilla: no cuesta nada compartir algo de lo que poseemos con los que poco o nada tienen. A cambio se adquiere la satisfacción de haber hecho algo concreto en beneficio de nuestro prójimo. Y, como consecuencia, nuestra acción buena nunca será indiferente a los ojos de los demás. “Amor saca amor”.

A unos pocos días de la Navidad conviene preguntarnos: ¿Qué manifestación tiene nuestro amor a Cristo? ¿La celebración de su nacimiento se limitará este año a una reunión familiar, entre los nuestros solamente, a un pasarla bien “entre los que sí tenemos”? ¿O por el contrario haremos de esta Navidad una Navidad diferente, en la que compartiremos algo con nuestro prójimo necesitado? Que cada uno responda según se lo diga su corazón y su fe.

Cuando aprendamos a reconocer en el otro a un hermano, entonces sabremos lo que significa una FELIZ NAVIDAD no con palabras sino con la vida.